

Track plays, engagement, audience growth, and performance across your audio.
Try now
Listen to mito de Narciso (1) by javi gallego MP3 song. mito de Narciso (1) song from javi gallego is available on Audio.com. The duration of song is 04:19. This high-quality MP3 track has 320 kbps bitrate and was uploaded on 22 Oct 2023. Stream and download mito de Narciso (1) by javi gallego for free on Audio.com – your ultimate destination for MP3 music.










Creator Music & SFX Bundle
Making videos, streaming, podcasting, or building the next viral clip?
The Content Creator Music & SFX Bundle delivers 70 packs of hard-hitting tracks and sound effects to give your projects the fresh, pro edge they deserve.










Comment
Loading comments...
Eko, a young nymph, was cursed by Zeus' wife Era to only repeat the end of what she heard. Ashamed, she secluded herself in a cave. Narcissus, a beautiful boy, was warned not to see his reflection. Eko fell in love with him but couldn't speak her feelings. Narcissus discovered her and mocked her, causing her death. Nemesis, a Greek goddess, then entered Narcissus' life, leading him to his own demise. Some say he died of thirst, others say he drowned trying to reach his reflection. A flower called Narcissus bloomed where he died, always reflecting in water. ¡Hola a todos! Bienvenidos a ÉRASE UNA VEZ UN MITO. Eko era una joven nympha de los bosques, parlancina y alegre. Con su charra incesante entretenĂa a Era, esposa de Zeus, y esto era el momento que el padre de los dioses griegos aprovechaba para mantener sus relaciones traconyugales. Era furiosa cuando supo esto, condenĂł a Eko a no poder hablar, sino solamente a repetir el final de la frase que escuchara, y ella, avergonzada, abandonĂł los bosques que solĂa frecuentar, recluyĂ©ndose en una cueva cercana a un riachuelo. Por su parte, Narciso era un muchacho precioso, hijo de la nympha Lydiope. Cuando Ă©l naciĂł, el adivino Tiresias predijo que si se veĂa su imagen en un espejo serĂa su perdiciĂłn, y asĂ su madre evitĂł siempre espejos y damaos altos a los que pudiera verse a los ojos. Narciso creciĂł asĂ, hermosĂsimo, sin ser consciente de ello, y haciendo caso o meso a las muchachas que ansiaban que se fijaran en ellas, tal vez porque de alguna manera Narciso se estaba adelantando en su destino. Siempre parecĂa estar ensimismado en su propio pensamiento, como ajeno a cuanto le rodeaba. Daba largos paseos sumidos en sus poblaciones, y uno de esos paseos le llevĂł a las inmediaciones de la cueva donde Eko moraba. Nuestra nympha le mirĂł embelesada, y quedĂł prendada en Ă©l, pero no reuniĂł el suficiente valor para acercarse. Narciso encontrĂł agradable la ruta que habĂa seguido ese dĂa, y la repitiĂł mucho más. Eko la esperaba, y le seguĂa en su paseo, siempre a distancia, temerosa de ser vista, hasta que un dĂa un ruido que hizo al pisar una ramita puso a Narciso sobre aviso de su presencia, descubriĂ©ndola, cuando en vez de seguir andando tras doblar un recodo en el camino quedĂł esperándola. Eko palideciĂł al ser descubierta, y luego enrojeciĂł cuando Narciso se dirigiĂł a ella. ÂżQuĂ© haces aquĂ? ÂżPor quĂ© me sigues? ÂżAquĂ me sigues? Fue lo Ăşnico que Eko pudo decir, maldita como estaba, habiendo perdido su voz. Narciso siguiĂł hablando, y Eko nunca podĂa decir lo que deseaba. Finalmente, como la ninfa que era, acudiĂł a la ayuda de los animales, que de alguna manera le hicieron entender a Narciso el amor que Eko le profesaba. Ella le mirĂł expectante, ansiosa, por su risa helada la descarrĂł. Y asĂ, mientras Narciso se reĂa de ella, de sus pretensiones, del amor que albergaba en su interior, Eko morĂa, y se retirĂł a su cueva, donde permaneciĂł quieta, sin moverse, repitiendo un voz que da un susurro apenas, un susurro apenas, la Ăşltima palabra que le habĂa oĂdo. ¡QuĂ© estĂşpida! ¡QuĂ© estĂşpida! ¡QuĂ© estĂşpida! ¡QuĂ© estĂşpida! Y dicen que allĂ se consumiĂł de pena, tan quieta que llegĂł a convertirse en parte de la propia piedra de la cueva. Pero el mal que haces a otros no suele salir gratis. Y asĂ, Nemesis, diosa griega que habĂa presenciado toda la desesperaciĂłn de Eko, entrĂł en la vida de Narciso, otro dĂa que habĂa vuelto a salir a pasear, y le encantĂł, hasta casi hacerle fallecer de sed. Narciso recordĂł entonces el riachuelo donde una vez habĂa encontrado a Eko, y sediento se encaminĂł hacia Ă©l. AsĂ, a punto de beber, vio su imagen reflejada en el rĂo, y como habĂa predicho Tiresias, esta imagen le perturbĂł enormemente, quedĂł absolutamente cegado por su propia belleza en el reflejo. Y hay quien cuenta que allĂ mismo muriĂł de inaniciĂłn, ocupado eternamente en su contemplaciĂłn. Otros dicen que enamorado como quedĂł de su imagen, quiso reunirse con ella, y muriĂł ahogado tras lanzarse a las aguas. En cualquier caso, en el lugar de su muerte surgiĂł una nueva flor, al que se dio su nombre. El Narciso, flor que crece sobre las aguas de los rĂos, reflejándose siempre en ellos.
There are no comments yet.
Be the first! Share your thoughts.
